Nos encontramos en una era de nuevas posibilidades para pensar, hablar y construir lo educativo. Esta es la era de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) vistas como tecnología educativa, es decir, aplicadas con determinadas intenciones claramente definidas para formar a un determinado sujeto de acuerdo al entorno socio-cultural en el que este se inserta. Para que esto pueda darse es necesario pensar en que las TIC son un escenario de nuevas posibilidades para la formación, con sus limitaciones de acuerdo a cómo se incorporen las mismas, pero también con requisitos, sobre todo para el docente, ya que el estudiante es considerado un nativo digital, mientras que la brecha generacional establece que lo otros (docentes, personal administrativo, etc.) son emigrantes digitales.
Dentro de la cibersociedad y la cibercultura se nos presenta un escenario educativo que implica cambiar la forma de pensar y actuar (conducta) de aquellos que se encuentran involucrados con los nuevos procesos de formación. Para ello Cabrero (2007) plantea que se deben plantear nuevas ideas con respecto a dicha forma de pensar y conducta, incluyendo hasta el espacio mismo de convivencia educativa: "Nuestra sociedad está cambiando, y ello está repercutiendo en cómo conocemos, en cómo aprendemos y en los espacios en los cuales llegamos a aprender" (p. 5). Sin embargo, lo primero que hay que entender desde la visión de este autor, es que la tecnología debe estar supeditada a lo pedagógico, vista como un medio o recurso didáctico, por lo que su uso parte de una visión crítica, con el fin de conseguir soluciones pedagógicas y no tecnológicas, ya que no son ellas las que resolverán los problemas educativos: "(...) en donde las tecnologías sean un medio más, no el fin último, generando metodologías diversas, transformando las estructuras organizativas y generando dinámicas de motivación, el cambio hacia un uso crítico, didáctico y pedagógico de las tecnologías (...)" (Cabrero, 2007, p. 5).
Por un lado, se requiere que el docente desarrolle nuevas perspectivas desde lo pedagógico hasta lo didáctico, creando materiales, espacios virtuales y metodologías de enseñanza que favorezcan otras formas de aprender. Esto último implica que tanto el docente como el estudiante deben crear nueevos roles que permitan una mayor y mejor adaptabilidad a estas nuevas circunstancias. Concepciones como hipertexto, hipermedio, flexibilización del proceso de enseñana y aprendizaje, creación de nuevas formas discursivas, y por lo tanto, comprensivo-interpretativas, libertad de creación, diversificación, entorno personalizado, enseñanza activa, participativa y constructiva, interactividad, trabajo colaborativo, Web 2.0, entre otros, habla de la existencia de nuevas y múltiples posibilidades de formación.
Pero también se presentan limitaciones, dadas más por la concepción y utlización práctica de las tecnologías de acuerdo al entorno educativo donde se implementen que a las tecnologías mismas, las cuales impactan en sentido negativo de acuerdo a su costo y posibilidades técnicas de inserción. Por supuesto, para que las TIC sean efectivas se requiere, como ya se dijo, de un personal docente formado con una nueva perspectiva pedagógica y didáctica, además de técnica, con el fin de cubrir los nuevos requisitos, ya que la responsabilidad del desarrollo de los procesos de enseñanza, así como el éxito del aprendizaje de los estudiantes, recaen sobre su responsabilidad. Si no se da esta nueva formación del profesor, ninguna tecnología, por más sofisticada que sea, podrá solventar problemas o necesidades de orden educativo; quizá, podría generar mayores conflictos o problemas.
Las TIC no solo permitirán reformar toda la concepción y organización educativa, sino que también podrán ofrecer nuevos y mejores escenarios de formación humana, siempre y cuando sean utilizados con la consciencia que exige la nueva realidad virtual. Las TIC no son el principio y fin de la educación, son herramientas que potencian, dinamizan y horizontalizan los procesos formativos, adaptados a una era de trasnformaciones sociales que exigen una educación adaptada a sus actuales circunstancias históricas.
Cabrero, J. (2007). Las
necesidades de las TIC en el ámbito educativo: oportunidades, riesgos y
necesidades. Tecnología y Comunicación
Educativas, (45), pp. 4-19. Recuperado de http://investigacion.ilce.edu.mx/tyce/45/articulo1.pdf
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