domingo, 31 de mayo de 2015

La innovación tecnológica como motor del cambio educativo

Las sociedades, históricamente determinadas, se han movido a través del cambio, visto en ocasiones como transformación social, y con ello cultural, político, demográfico, psicológico y espiritual. Para que esto ocurra es imprescindible pensar en tres elementos que interactuan incesantemente entre ellos: información, saber y conocimiento, motores del mencionado cambio social. Entendiendo información como los datos a los que se tiene acceso, el saber como la capacidad para procesar esos datos, y el conocimiento como la posibilidad que tiene el ser humano para aplicar el saber. Es dentro de este contexto que la educación se convierte en parte integrante del devenir entre información-saber-conocimiento, es un resultado de esto, pero también es el artífice o responsable de que esto pueda tener lugar. Pero, ¿qué motiva, anima u obliga a que se sucedan los cambios sociales como resultado de esta interacción entre los componentes ya mencionados y cuál es su impacto en la educación? 

Un factor que empuja o moviliza los cambios sociales en épocas concretas de la historia humana es la innovación, entendida como aquella acción guiada desde el pensamiento que presiona para que algo cambie en el devenir de la humanidad. Este hecho se evidenció desde las sociedades primitivas en la invención y uso de diversas creaciones materiales que establecieron ideas, conductas y acciones que formaron (o deformaron) el paso histórico de las diversas civilizaciones que se fueron creando, que existieron y que han dado pie a lo que somos hoy día. Tal es el caso, por solo nombrar algunos, del alfabeto, la imprenta, los medios de comunicación de masas y la informática. Todos ellos con productos tangibles que redimensionaron la forma de ver, entender e interactuar con el mundo. De esta forma, factores como la tecnología han sido cruciales en el desarrollo humano y en su toma de decisiones, las cuales han determinado el rumbo en una u otra dirección. Es así como se construye el destino de todo un grupo social (comunidad local, regional o mundial), hoy visto como colectivo global, interconectado e interdependiente, gracias a la presencia de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), aplicadas en la educación como tecnología educativa.  La educación ha sido parte de esto, ya que su base conceptual y su acción directa en el "aula de clases" se ha visto determinada por la tecnología, hoy día centrada en el manejo de la información y la producción de conocimiento. En este caso particular es importante entender que ya no nos vemos, ni interactuamos de la misma manera como hace 50 o 20 años atrás. El impacto es tal que se han visto redimensionadas las formas de relacionarnos con otras personas a través del intercambio de información por medio de distintos dispositivos (telefonía móvil, computadoras, tabletas, entre otros), lo que implica el manejar un saber y el crear un conocimiento para entender de forma analítica, reflexiva y crítica el uso de las tecnologías educativas. Hasta los tipos de profesionales de cada área se han transformado para poder adaptarse a una nueva dinámica de cambio social permeada y determinada por la tecnología. Es así como se presentan nuevas exigencias, nuevas acciones, nuevas formas de pensar y entender el mundo, así como de operar en él. Ello se evidencia en el cambio del soporte físico al digital, el cambio de los hábitos de lectura, de los sitios y los modos de trabajo, hasta de los tipos de gobierno, ahora denominados electrónicos.

La educación se convierte, por lo tanto, en la principal responsable, el pilar fundamental de todos estos cambios sociales mediados por una tecnología que requiere de nuevas formas de manejo de la información, el saber y el conocimiento adaptadas a un escenario global. Para lograr esto se necesita de una alfabetización digital para entender, pero también para saber cómo utilizar con criterio las TIC en una realidad en donde dentro de la educación los llamados nativos digitales poseen una visión lúdica (de entretenimiento) de la tecnología, con poca comprensión de las ventajas de su aplicación para generar nuevos datos, o cambiarlos, su aplicación por medio de un saber acorde a esta realidad, y su resultante, el conocimiento que permita interactuar e interrelacionarse con un entorno determinado por este nuevo escenario. En la medida que haya una mayor consciencia por parte de los educandos de esta realidad, sus ventajas y desventajas, además de entender lo que con ello se puede lograr dentro de una dinámica social local, pero también global, mayores y más profundos serán los cambios sociales. 

domingo, 17 de mayo de 2015

Educación 2.0, hacia la sociedad aumentada del aprendizaje

Una educación de la participación, en una sociedad de la interacción de información y el conocimiento, exige nuevos modelos coceptuales no solo del nuevo docente que se necesita, sino también de un nuevo estudiante capaz de ir más allá de lo que ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación, adaptado a entornos virtuales de aprendizaje cada vez más enriquecidos en contenido educativo, lo que requiere de una alfabetización multimedia. Hablar de volver a la vida pública a través de la sociabilidad (interacción) o socialización de la información más allá de lo que ofrecen los medios de comunicación tradicionales (cine, radio y televisión), plantea la participación colectiva en entornos tecno-sociales, promoviendo la sociedad de la pregunta, de la información, del conocimiento y de la educación para la participación, en donde se produzca una apropiación de la tecnología por parte del colectivo, y por lo tanto, el respectivo cambio y empoderamiento por medio de esta tecnología de todos los contenidos inmersos en ella (sociales, intelectuales, ideológicos, culturales, entre otros). Esto es lo que lleva a la sociedad aumentada del aprendizaje y por lo tanto a hablar de la educación 2.0.

En un mundo globalizado, interconectado e integrado más allá de las fronteras físicas, se plantea intervenir en el entorno virtual del aprendizaje por medio de una educación centrada en los valores construidos por medio de la participación, dado que hay abundancia y acceso a la información. Es decir, se requiere de un modelo educativo, y por ende de un docente, que cumpla un nuevo papel o rol de educar en estos valores por medio de las tecnologías del aprendizaje y el conocimiento (TAC) o tecnologías de la participación (TEP); una etapa superior a las TIC, que son las que manejan con mayor profusión los denominados "nativos digitales" en detrimento de las anteriores, las cuales son responsabilidad del profesor que desea asumir un papel en el que ayude a incorporar a estos nativos al estudio por medio de diversos recursos, herramientas y aplicaciones virtuales. Es así como educar en la sociedad aumentada, es educar en la participación, pero en este caso a través de la llamada inteligencia colectiva, la cual para que se de necesita de cuatro factores: a) diversidad de opinión, b) independencia de criterio, c) descentralización y d) organización. Esto se logra por medio de tecnologías que plantean la educación del futuro, la cual consiste en pasar de la educación al aprendizaje, en donde el profesor es solo un organizador. Tal es el caso de recursos como el stroytelling, transmedia, multimedia, entornos inmersivos, juegos y realidad aumentada, por solo dar un ejemplo de lo que se puede utilizar por medios cada vez más cotidianos como la telefonía móvil y las tablets, todas con aplicaciones para el aprendizaje en el campo educativo. Esto genera un educando que trabaja en la recepción e interacción de información, en este caso en la interacción del cambio de su realidad humana, social, cultural e incluso política, ya que todavía es posible hablar de una disonancia educativa, la cual debe ser superada; esto último como resultado que los estudiantes perciben muchas veces que su realidad consiste en interacturar y participar con la información, pero en su entorno formativa, y en ocasiones social, ocurre lo contrario.

Esta realidad virtual genera múltiples posibilidades para el aprendiz, en este caso de tipo investigativo (acceder a datos e información, siendo esto el petróleo del siglo XX según Dolors Reig). Es así como se puede generar un aprendizaje científico y adaptativo, ya que se ayuda al estudiante a encontrar la respuesta a sus inquietudes, de acuerdo a las circunstancias personales de cada quien. Para que esto ocurra se debe plantear dentro de lo que ya se viene hablando de un aprendizaje social aumentado (colaborativo), aplicado a grupos que interacturan entre sí, aprendiendo en red, en donde, según Reig, la intución será el elemento clave (aprendizaje adaptativo es intuición digital), con el fin que se registren cosas para proponer cosas nuevas. En esta situación lo ideal es guiar y dar sentido para que los resultados del estudio sean más eficientes, más adecuados a la era en la que se vive, siendo esta la nueva intención educativa, generando palabras clave como innovación, prospección y emprendimiento social para cambiar la forma de hacer las cosas. Es así como se llega a la educación 2.0, en la sociedad del aprendizaje aumentado.


Referencia:

Reig, Dolors (2012). Sociedad aumentada y aprendizaje #IBERTIC.  Video. En internet: https://www.youtube.com/watch?v=ci3EeZRXVDM

domingo, 10 de mayo de 2015

Educación y TIC: nuevas posibilidades, nuevas exigencias

Nos encontramos en una era de nuevas posibilidades para pensar, hablar y construir lo educativo. Esta es la era de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) vistas como tecnología educativa, es decir, aplicadas con determinadas intenciones claramente definidas para formar a un determinado sujeto de acuerdo al entorno socio-cultural en el que este se inserta. Para que esto pueda darse es necesario pensar en que las TIC son un escenario de nuevas posibilidades para la formación, con sus limitaciones de acuerdo a cómo se incorporen las mismas, pero también con requisitos, sobre todo para el docente, ya que el estudiante es considerado un nativo digital, mientras que la brecha generacional establece que lo otros (docentes, personal administrativo, etc.) son emigrantes digitales.

Dentro de la cibersociedad y la cibercultura se nos presenta un escenario educativo que implica cambiar la forma de pensar y actuar (conducta) de aquellos que se encuentran involucrados con los nuevos procesos de formación. Para ello Cabrero (2007) plantea que se deben plantear nuevas ideas con respecto a dicha forma de pensar y conducta, incluyendo hasta el espacio mismo de convivencia educativa: "Nuestra sociedad está cambiando, y ello está repercutiendo en cómo conocemos, en cómo aprendemos y en los espacios en los cuales llegamos a aprender" (p. 5). Sin embargo, lo primero que hay que entender desde la visión de este autor, es que la tecnología debe estar supeditada a lo pedagógico, vista como un medio o recurso didáctico, por lo que su uso parte de una visión crítica, con el fin de conseguir soluciones pedagógicas y no tecnológicas, ya que no son ellas las que resolverán los problemas educativos: "(...) en donde las tecnologías sean un medio más, no el fin último, generando metodologías diversas, transformando las estructuras organizativas y generando dinámicas de motivación, el cambio hacia un uso crítico, didáctico y pedagógico de las tecnologías (...)" (Cabrero, 2007, p. 5).  

Por un lado, se requiere que el docente desarrolle nuevas perspectivas desde lo pedagógico hasta lo didáctico, creando materiales, espacios virtuales y metodologías de enseñanza que favorezcan otras formas de aprender. Esto último implica que tanto el docente como el estudiante deben crear nueevos roles que permitan una mayor y mejor adaptabilidad a estas nuevas circunstancias. Concepciones como hipertexto, hipermedio, flexibilización del proceso de enseñana y aprendizaje, creación de nuevas formas discursivas, y por lo tanto, comprensivo-interpretativas, libertad de creación, diversificación, entorno personalizado, enseñanza activa, participativa y constructiva, interactividad, trabajo colaborativo, Web 2.0, entre otros, habla de la existencia de nuevas y múltiples posibilidades de formación. 

Pero también se presentan limitaciones, dadas más por la concepción y utlización práctica de las tecnologías de acuerdo al entorno educativo donde se implementen que a las tecnologías mismas, las cuales impactan en sentido negativo de acuerdo a su costo y posibilidades técnicas de inserción. Por supuesto, para que las TIC sean efectivas se requiere, como ya se dijo, de un personal docente formado con una nueva perspectiva pedagógica y didáctica, además de técnica, con el fin de cubrir los nuevos requisitos, ya que la responsabilidad del desarrollo de los procesos de enseñanza, así como el éxito del aprendizaje de los estudiantes, recaen sobre su responsabilidad. Si no se da esta nueva formación del profesor, ninguna tecnología, por más sofisticada que sea, podrá solventar problemas o necesidades de orden educativo; quizá, podría generar mayores conflictos o problemas.

Las TIC no solo permitirán reformar toda la concepción y organización educativa, sino que también podrán ofrecer nuevos y mejores escenarios de formación humana, siempre y cuando sean utilizados con la consciencia que exige la nueva realidad virtual. Las TIC no son el principio y fin de la educación, son herramientas que potencian, dinamizan y horizontalizan los procesos formativos, adaptados a una era de trasnformaciones sociales que exigen una educación adaptada a sus actuales circunstancias históricas.  


Referencia


Cabrero, J. (2007). Las necesidades de las TIC en el ámbito educativo: oportunidades, riesgos y necesidades. Tecnología y Comunicación Educativas, (45), pp. 4-19. Recuperado de http://investigacion.ilce.edu.mx/tyce/45/articulo1.pdf
 

domingo, 3 de mayo de 2015

La sociedad del conocimiento y su impacto en la educación

Las sociedades históricamente han sido comprendidas desde la modernidad en un constante estado de evolución. Sin embargo, llegada la contemporaneidad muchos han sido los cambios inesperados que se han presentado en lo tecnológico, informacional y de conocimiento, y muchos los retos para una nueva sociedad-red (global) que se ha tenido que adaptar a estos constantes cambios que se reflejan en lo político, económico y cultural, y por lo tanto, en lo educativo, como eje transformador de lo social. Este hecho se genera debido a la cuantiosa producción y distribución de información, lo que incluso permite hablar de una nueva economía informacional y de una nueva cultura de la virtualidad real, centrada en internet, las redes sociales y el espacio de lo virtual académico a través de proyectos como los Recursos Educativos Abiertos (REA), destinados a esta producción, distribución (compartir) y renovación constante del conocimiento. Es así como se comienza a hablar de las sociedades del conocimiento y su impacto en la educación al crear nuevas perspectivas del manejo de sus contenidos, materiales, tecnologías, concepciones y procesos.

En contraposición a épocas pasadas hoy el conocimiento impacta tanto en el desarrollo económico como en lo social, hasta tal punto que se han desplazado en algunos casos la atención centrada en la producción material hacia la producción y gestión de saberes. Es allí donde surge un nuevo tipo de individuo y sociedad que debe usar sus recursos tecnológicos con nuevas perspectivas, nuevos modelos de comportamiento y relación con otras sociedades, sujetos y organizaciones (multiculturalismo), lo que implica otras exigencias en el desarrollo personal y profesional hacia el entorno real y virtual desde el que se puede mirar a una sociedad-red, cada vez más interconectada e interdependiente de la gran red global dada desde la virtualidad. Esto, según Ayuste, Gros y Valdivielso (2012) permite hablar de una sociedad del conocimiento que acelera la convergencia mediática, la cultura participativa y la inteligencia colectiva, lo que implica derribar la educación tradicional y dar paso más a una cultura de procesos y no tanto de contenidos, en donde el nuevo valor es la comunicación. Este valor se está dando a través de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), las cuales han democratizado el acceso a la información, la cual se consume y produce por parte de sus mismos usuarios (Web 2.0 y las redes sociales). Así es como se genera un ciclo de desarrollo del conocimiento: conocimiento personal, el cual alimenta a las organizaciones y este a su vez retroalimenta a la red de aprendizaje de los individuos (ejemplo de esto es la REA, la cual se da en muchas universidades alrededor del mundo como una nueva forma de pensar y hacer educación).  Esto le genera a la educación novedosas concepciones pedagógicas con las cuales enfrentar a esta nueva sociedad, la cual  se puede decir que ahora se encuentra en el escenario de la alfabetización digital y mediática.
 
A partir de esto, Ayuste et al (2012) afirman que lo específico del conocimiento de la sociedad del conocimiento es el aumento de la conciencia del conocimiento. Esto lleva a que a nivel de la educación se exiga individuos que no solo manejen la información, tecnologías y sus recursos, conceptos, contenidos y procesos como los mencionados, sino que sean capaces de enfrentar y dominar competencias genéricas como afrontar dificultades en el manejo cuantioso de la información, el uso de una mente sintetizadora cuando se encuentra ante el anterior escenario y de su creatividad, lo cual requiere también una conciencia de la innovación en una sociedad-red con múltiples y diversificadas visiones. Esto permite crear una educación permanente, a lo largo de la vida, debido a que el conocimiento se crea, acumula y deprecia para pasar a un ciclo de producción del mismo conocimiento a través de la inteligencia colectiva.   


Referencias:



Ayuste, A., Gros, B. y Valdivielso, S. “Sociedad del conocimiento. Perspectiva Pedagógica”. En: García Aretio, Lorenzo (editor) (2012). Sociedad del Conocimiento y Educación. Madrid: UNED. Pag. 17- 39. http://issuu.com/alfonso.df/docs/sociedad_del_conocimiento_y_educaci_n/1?e=0